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¿Por qué hay ciertas preocupaciones del poco avance de una comunidad, parroquia? Por no decir que no se ha avanzado nada, a pesar del largo tiempo que el Señor le ha dejado como responsable de una comunidad, pero para que se conviertan almas a Dios.
Desgraciadamente, ha iglesias que han cerrado, conventos que han quedado vacíos pues religiosos han sido destinados a otros sitios.
Si no se ilumina las conciencias, la culpa puede recaer en el sacerdote tibio. Dice San Alfonso María de Ligorio, que un sacerdote tibio, es difícil que se salve. Un cristiano vicioso tiene más facilidad de convertirse que un sacerdote tibio. Basta leer lo que enseña el Santo Doctor Ligorio, respecto a los sacerdotes que no son fieles a Cristo, en su libro «La Selva» sobre la Santidad Sacerdotal.
Buena ocasión para el sacerdote es instruir a las personas que acuden a la Casa de Oración, para que respeten al Señor, alguna vez he visto como corrían por el templo, otros los silbidos, otros jugando con micrófonos… son desordenes que siguen cuando no se les educa, y esto impide el avance en la fe y en el conocimiento, impiden el respeto a Cristo cuando no se les ayuda corregir. Pues eso que escuché, que tal sacerdote no quiere molestar a la gente, que no quiere obligar a que hagan lo que no quiere, es de escándalo. Pero es que no se trata de obligar a nadie a nada, sino de educar cristianamente, de no quedarse indiferente ante las repetidas ofensas con la que algunos, que por falta de verdadera instrucción religiosa, cometen. No hay que traicionar a Cristo con la dejadez en los desordenes en la Casa de Oración.
La iglesia, la Casa de oración no es un lugar para que la gente haga lo que quiera, en esto está obedeciendo al Maligno y no a Cristo, el que uno llame a grandes voces a otros, o rían a carcajadas, se les deja hacer tales cosas porque no hay amor a Cristo. Las graves ofensas al Santísimo, eso no puede ayudar a avanzar ninguna parroquia, generalmente hablando.
Tampoco ayuda la desobediencia a la Autoridades de la Iglesia Católica, así como la persistencia en los abusos litúrgicos errores que impide la santidad de una comunidad.
Santos sacerdotes sabían edificar al pueblo, con sus largas horas de oración sincera: El Santo Cura de Ars, San Pío de Pietrelcina y tantos otros son buenos ejemplos para hacer crecer y santificad a la parroquia con sus ejemplos y virtudes cristianas.
A Dios le agrada más conseguir un gran número de almas por la edificación y santidad del sacerdote, del párroco que mil calles con el nombre de algún santo, como Casimiro Barello, aunque las dos causas son muy importantes.
El Papa Benedicto XIV, ante todo pastor de almas, venía urgiendo seriamente a todos los obispos de la Iglesia que intensificaran la formación cristiana de los fieles a ellos encomendados. El Papa denunciaba: «actualmente se juntan misas y cotilleos, sacramento y chichisbeos, y de eso tienen la culpa los confesores que no iluminan las conciencias…» «LLORA LA IGLESIA VIENDO COMO MUCHOS DE SUS HIJOS SE PIERDEN POR CULPA DE LOS MALOS CONFESORES» mientras “TENDRÁN GRAN RECOMPENSA Y EL CIELO ASEGURADO LOS BUENOS CONFESORES ENTREGADO A LA SALVACIÓN DE LOS PECADORES”, anota San Alfonso en la introducción a la “Práctica del confesor”. [San Alfonso María de Ligorio, escrito por Dionisio Ruiz Goñiz, páginas 70 y 88. B.A.C. Editorial del Perpetuo Socorro].
El respeto al templo como era el afán de San Felipe Neri, que no consentía que Cristo fuese ofendido en su presencia, con el ruido que provocaba algunos. El santo, les ayudaba a corregirse.
El que es como el Buen Pastor: Cristo, así otros sacerdotes buscan la conversión de sus feligreses. No le deja en la oscuridad de los desordenes. Pues si de verdad busca la gloria de Cristo, como tantos buenos pastores, así también no pueden dejar que cada cual haga lo que quiera en perjuicio de su alma. «Llora la Iglesia por que muchas almas se pierden» por causa de la negligencia de algunos pastores, que no llevan almas a Cristo, sino que los atrae para sí. Se pierden muchas almas por culpa de los confesores que no quieren iluminar las conciencias.
Los sacerdotes deben cumplir la misma misión que Cristo les ha encomendado por medio de la Iglesia Católica, por el Papa y los obispos que estén en perfecta comunión con el Sucesor de Pedro, si no le obedecen están desobedeciendo a Cristo.
La indiferencia que el término de la Santa Misa, se permite terribles alborotos, no ayuda a la santidad de la parroquia, es un obstáculo para el bien de la comunidad.
A pesar de los trabajos que algunos santos sacerdotes tuvieron para su comunidad, no les faltaban tiempo para dedicarse horas a la oración, también a la espera, en el confesonario, de la noche a la mañana como San Pío de Pietrelcina, para la limpieza de las almas de quienes acudían a él, para confesarse. Es un error, que por no curar ayudar a la purificación de las almas, se diga a quien necesitan confesarse, le diga que vuelva otro día. Si se pretende edificar a la comunidad, nos enseña el Señor, que es imprescindible negarse así mismo, y esto debe ser enseñado a todos los cristianos, y con los ejemplos personales. San Pío de Pietrelcina, tenía éxito espiritual, porque no se buscaba así mismo, sino que a todos mostraba el camino del Señor, la necesidad de arrepentirse de los pecados, confesarse, que hoy se comulga mucho, pero rara es la persona que se acerca al confesionario, porque se ha perdido el sentido grave del pecado. Pero es muy triste y doloroso, y ofensivo al Señor, que haya quienes no le interesen la cura de las almas.
Hay un santo: San Carlos Borromeo, que da algunas soluciones para evitar los desordenes personales y de la comunidad.
SAN CARLOS BORROMEO
Del Sermón pronunciado por san Carlos Borromeo,
Obispo, en el último sínodo que convocó.
(Acta Ecclesiæ Mediolanesis, Milán 1599, 1177-1178)
NO SEAS DE LOS QUE DICEN UNA COSA Y HACEN OTRA
Todo somos débiles, lo admito, pero el Señor ha puesto en nuestras manos los medios con que poder ayudar fácilmente, si queremos, esta debilidad. Algún sacerdote querría tener aquella integridad de vida que sabe que se le demanda, querría ser continente y vivir una vida angélica, como exige su condición, pero no piensan en emplear los medios requeridos para ello: ayunar, orar, evitar el trato con los malos y familiaridades dañinas y peligrosas.
Algún otro se queja de que, cuando va a salmodiar o a celebrar la Misa, al momento le acuden a la mente mil cosas que lo distraen de Dios; pero éste, antes de ir al coro o a celebrar la Misa,
• ¿qué ha hecho en la sacristía, cómo se ha preparado, qué medios ha puesto en la práctica para mantener la atención?
• ¿QUIERES QUE TE ENSEÑE COMO IRÁS PROGRESANDO EN LA VIRTUD y, si ya estuviste atento en el coro, cómo la próxima lo estarás más aún y tu culto será más agradable a Dios? Oye lo que voy a decirte. Si ya arde en ti el fuego del amor divino, por pequeño que éste sea , no lo saques fuera enseguida, no lo expongas al viento, mantén el fogón protegido para que no se enfríe y pierda el calor; esto es, aparta cuánto puedas las distracciones, conserva el recogimiento, evita las conversaciones inútiles.
• ¿ESTÁS DEDICADO A LA PREDICACIÓN Y LA ENSEÑANZA? Estudia y ocúpate de todo lo necesario para el recto ejercicio de este cargo;
• PROCURA ANTES QUE TODO PREDICAR CON TU VIDA Y COSTUMBRES, no sea que, al ver que una cosa es lo que dices y otras lo que haces, y se burlen de tus palabras meneando la cabeza.
• ¿EJERCES LA CURA DE ALMAS? No por ello olvides la cura de ti mismo, ni te entregues pródigamente a los demás que no quede nada para ti mismo; porque es necesario, ciertamente, que te acuerdes de las almas a cuyo frente estás, pero de manera que te olvides de ti.
Sabedlo, hermanos, nada es tan necesario para los clérigos como la oración mental; ella debe proceder, acompañar y seguir nuestras acciones: Salmodiaré —dice el salmista— y entenderé. Si administras los sacramentos, hermano, medita lo que haces; si celebras misa, medita lo que ofreces, si salmodias el coro, medita a quien hablas; si diriges las almas, medita con qué sangre han sido lavadas, y así todo lo que hagáis, que sea con amor; así venceremos fácilmente las innumerables dificultades que inevitablemente experimentamos cada día (ya que esto forma parte de nuestra condición); así tendremos fuerza para dar a luz a Cristo en nosotros y en los demás.
(L. H. pagina 1351-1352, Tomo IV. Fiesta de San Carlos Borromeo).
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Muchas veces Jesucristo se queja por medio de algunos de sus santos, San Agustín, San Jerónimo, San Isidoro de Sevilla, San Alfonso María de Ligorio, Santa Catalina de Siena, San Pío de Pietrelcina entre otros.
• SAN PÍO DE PIETRELCINA: «El Viernes Santo estaba aún en la cama cuando Jesús se me apareció, en un estado lastimoso y desfigurado. Me mostró un gran número de sacerdotes infieles, algunos celebrando, otros preparándose. Le pregunté por qué sufría tanto. Apartándose de aquella multitud de sacerdotes con una expresión de disgusto en su rostro, exclamó: "¡Carniceros!" y mirándome, dijo: "Hijo mío, no creas que mi agonía duró solamente tres horas, no; estaré en agonía hasta el fin del mundo. Durante el tiempo de mi agonía, hijo mío, no hay que dormirse. Mi alma está buscando unas gotas de piedad humana"... »
• San Jerónimo: «Tú prometiste ser perfecto al Señor, y el perfecto discípulo de Cristo nada tiene sino a Cristo: y si algo tiene fuera de Cristo, no es perfecto, y si no es perfecto habiendo prometido a Dios ser perfecto, mintió. Ahora bien; «la boca que miente, mata su alma» [Sab 1,11]. Carta de San Jerónimo a Heliodoro, monje].
Pienso, que si prometen al Señor perfeccionarse deben poner todos los medios que Dios le ha concedido para conseguirlo, como así lo hicieron multitud de santos pastores, obedientes a las normas de la Santa Iglesia Católica, que no se rebelaban en desobediencia, y lo aceptaban con docilidad para gloria de Dios y edificación de las almas.
Si Cristo se aparta de los sacerdotes infieles, es claramente que no habrá éxito en la parroquia que gobierne, y la comunidad no podrá tener frutos de virtud, porque el sacerdote no le ayuda a corregirse de su tibieza. Y lo dejan así, en ese estado tan lamentable y doloroso para Cristo, que no quiere que se pierda ninguna alma, y los llama carniceros.
El Santo Cura de Ars, edificante ejemplo que convirtió a toda una parroquia. Hoy, algunos más que convertir almas a Dios, las aleja de la comunidad con ejemplos nada edificantes, pues no toda la culpa debe recaer en el cristiano ignorante pero que quiere mejorar su vida en conformidad a Cristo.
La Iglesia quiere y pide sacerdotes santos, auténticos trabajadores de la mies del Señor, auténticas almas de oración, celosos por la cura de almas a ejemplos de un gran número de santos sacerdotes.
En la vida de los Santos Sacerdotes, leemos los recursos que se necesitan para convertir almas a Cristo; San Carlos Borromeo nos ha dado algunas soluciones como queda indicada más arriba.
Hubo épocas en la ciudad alcoyana en que la verdadera piedad hacía un trocito de cielo, al lugar que Dios ha elegido, como la Santísima Virgen de los Lirios, cuya fiesta se celebra hoy, en honor a la Patrona de Alcoy.
Épocas dolorosas y tristes cuando el maligno robo de las Sagradas Hostias. Pero por el amor de Dios a los hombres se recuperaron...
Cuando el Señor quiso que el Venerable Casimiro Barello viniese a la ciudad.
Hechos dignos y otros indignos. Yo pienso, si Casimiro Barello viniese hoy a Alcoy; ¿se respetaría al Señor? Hoy se vé que no es así, que no se respeta a nuestro Señor Jesucristo.
Pienso que no hay que recordar la vida de un santo por rutina, sino en imitar las intenciones, por ejemplo de Casimiro, su respeto a Cristo, adorar a Cristo Sacramentado... hoy las prisas para hacer las cosas para Dios, no santifican. Y por tanto, Cristo se separa del cristiano que es infiel según la revelación de San Pío de Pietrelcina, y terriblemente se separa del sacerdote que no se esfuerza en cumplir bien su misión Sacerdotal según el Corazón de Cristo.
Para que Cristo no se aleje de nosotros, necesitamos verdadera humildad de corazón, no hacer las cosas por nuestros intereses personales, sino por amor a Jesucristo y el bien de las almas, mucha oración, sin prisa, examen de conciencia, ayudar a los demás a que se encuentren con Cristo, y que se preparen con dignidad, con pureza de corazón; y con la mente en el Señor. Pues los que buscan su propia gloria no atiende al éxito.
Se podría tomar como ejemplo, las intenciones sanas del Venerable Casimiro Barello Morello, se había dado íntegramente a Dios. Y tuvo éxito, porque Dios estaba en su corazón.
¡Feliz Domingo a todos!
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